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Concierto solidario para ayudar a Rafal, campeón de salto de trampolín.

El concierto, organizado por la  Asociación de Minusválidos de Benidorm, se celebrará este domingo, 18 de septiembre, en el Parque de la Aigüera.

Quien conoce a Rafal queda admirado por su espíritu de superación y contagiado de sus ganas de vivir. Esa fuerza que le convirtió en campeón de salto de trampolín, hoy le ayuda a afrontar la vida desde su silla de ruedas,  inmóvil de cuello para abajo.

Pero la lucha muchas veces se hace complicada sin contar con la solvencia económica que el tratamiento de su mal requiere. Por ello, la Asociación de Minusválidos de Benidorm, AS.MI.BE, se ha puesto manos a la obra y ha organizado un concierto benéfico para ayudar al campeón de salto a dar un nuevo impulso a su vida.

Una caída cuando entrenaba un doble salto mortal para un espectáculo de Terra Mítica le dejó tetrapléjico.

Las voces de Orígenes, Los Cucharillas, Selene, Mario Daleno, Mitxel y Janyssha Lyon, semifinalista de la Voz, se unirán al grupo de gimnasia rítmica La Nucía para recaudar fondos y celebrar con Rafa y su familia una jornada donde se espera que triunfe la solidaridad. El donativo para participar es de 3 euros.

Rafa y su familia son clientes de nuestro despacho. Domingo Monforte Abogados lucha junto a ellos por encontrar respuestas en la justicia. “Se ha intentado una vía de negociación con Terra Mítica y se estudian acciones por su responsabilidad al, presuntamente, no garantizar las condiciones de seguridad necesarias para un entrenamiento de alto riesgo.  Nuestro objetivo es conseguir para Rafal las oportunidades que se le han negado y la esperanza de una vida mejor ”concluye José Domingo Monforte.

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 La historia de Rafal

“Esta es la historia de Rafal, la historia de un doble salto mortal que le cambio la vida, la historia de un campeón de trampolín que lucha, desde una silla de ruedas,  por dar un nuevo impulso a su vida”.

El accidente.

20 de julio de 2013. Como cada día, Rafal llega a Terra Mítica una hora antes de su actuación. Son las dos de la tarde. Se despide de su mujer, Beti, con un beso. Sus últimas palabras son para explicar que se siente fuerte, que piensa entrenar a tope.

Sólo media hora más tarde Beti recibe una llamada urgente: Rafal se ha golpeado la cabeza en un salto. Parece grave. Una ambulancia le lleva camino del hospital.

¿Qué ha pasado en esos trágicos minutos? Rafal tardará meses en poder contarlo. Ese día quiso practicar su doble salto mortal…..y, como tantas veces, se lanzó desde una altura de más de dos metros, hizo el primer giro sin problemas, en el segundo….un instante de oscuridad, la sensación de que algo no va bien, de que necesita ralentizar el movimiento…y de pronto un choque brutal de su cabeza contra el suelo y la oscuridad absoluta.

Una mala maniobra, la luz deficiente de la sala, los flecos de una otitis mal curada, unas colchonetas que no eran profesionales y que no pudieron amortiguar el golpe…y la vida de un hombre de 37 años, campeón europeo de salto de trampolín, rota.

El diagnóstico y la operación

A pesar de la urgencia, Beti llegó al hospital 40 minutos antes que la ambulancia. Primer TAC y un diagnóstico dramático: la médula está dañada. La amenaza de una tetraplegia irreversible cobra forma. Pero hay esperanzas quirúrgicas. La operación se realiza 3 días más tarde. Y, en palabras de los médicos, resulta un éxito. Los facultativos explican a Beti que han observado cierta actividad en la medula pero, incomprensiblemente, Rafal no recupera movilidad. Por el contrario, pierde el movimiento de cabeza, cuello y hombros que tenía antes de la intervención. Además sale del quirófano, entubado, el diafragma no funciona, no puede respirar por sí mismo. 3 días después, los médicos deciden practicarle una traqueotomía.

Terapia y rehabilitación. Una nueva oportunidad perdida.

40 días en la UCI. Luchando, entre la vida y la muerte,  por una infección pulmonar hasta que los médicos consiguen estabilizarlo. El trabajo del hospital ha concluido. Llega la hora de la rehabilitación. Y la mutua ofrece a la familia la posibilidad de seguir la terapia en una clínica privada de Badalona, el Instituto Guttmann.

El 28 de agosto ingresa. Allí pasará 9 meses de su vida. Con la compañía incansable de su mujer, pero alejado de su hija de sólo 3 años. El sacrificio valía la pena. En esa clínica depositaron sus esperanzas de recuperación, cualquier avance por pequeño que fuera les valía: la movilidad del cuello, quizá recuperar la capacidad de respirar sin estar conectado a una máquina, poder hablar. Pero la realidad fue otra: una nueva neumonía vuelve a hacer temer por su vida. Nadie les da explicaciones sobre su estado y cuando, por fin, se recupera llega el momento más duro: la doctora que dirige su tratamiento asegura que vivirá entre uno y tres años…..que nunca volverá a hablar, a comer,  a respirar….que no hay nada que hacer.

En los 9 meses que está en la clínica no recibe ninguna terapia rehabilitadora. Sólo le enseñan a manejar un ordenador con la cabeza para poder comunicarse. La persistencia de una logopeda y las ganas de vivir de Rafal empujan y poco a poco, vuelve a hablar….recupera la capacidad de tragar y le retiran la sonda con la que se alimentaba hasta entonces. La realidad tozuda desmiente el diagnóstico de la doctora.

Un  tratamiento pionero y muy caro que se convierte en un suplicio.

Y de pronto, una nueva puerta que se abre: en la clínica les ofrecen un método novedoso y revolucionario para volver a respirar: un estimulador de diafragma. Un tratamiento pionero y muy caro: 30 mil euros. Pero parece que todo son ventajas. Le permitirá, de manera progresiva, respirar por si solo. El objetivo es conseguir que Rafal pueda estar desconectado del respirador durante el día. Nadie les explica los peligros. Y acceden esperanzados. Pero jamás ha funcionado. Su mujer relata el sufrimiento de Rafal. Durante unos minutos al día, cada vez más,  le retira el respirador para que el estimulador entre en funcionamiento. Rafal lucha desesperado por no ahogarse, pero el estimulador no hace su trabajo. Sospechan que está mal colocado. Una vez más, nadie les da una explicación.

La lucha de Rafal

Podría pensarse que Rafal ha tirado la toalla. Pero nada más lejos de la realidad. Sigue luchando, llamando a puertas. Y, por fin una se abrió. Una operación que podría desbloquearle el cuello, devolverle la movilidad de la cabeza y con ello una mejor calidad de vida.

La mutua ha costeado los gastos de la cirugía y hoy Rafal ha recuperado la movilidad del cuello. Por fin, ha podido prescindir del molesto estimulador del diafragma que necesitaba para respirar. Un gran paso. Pero el camino continua. Y cada día, en su vida, está lleno de obstáculos difíciles de saltar sin medios económicos. Por ello apelan a la solidaridad.


 

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