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Una empleada pide 60.000 euros a Gema Amor por daños morales y psicológicos

La primera teniente de alcalde y concejal de Turismo del Ayuntamiento de Benidorm, Gema Amor, ha sido denunciada ante la Justicia por ejercer presuntamente acoso laboral con maltrato psicológico sobre una empleada del Patronato de Turismo de la Costa Blanca. Según la demanda, tramitada por la vía de lo contencioso-administrativo, la situación se prolongó entre marzo de 2009 y mayo de 2010, durante la etapa en la que la actual líder de los Liberales de Benidorm y socia de gobierno del alcalde Agustín Navarro, del PSOE, ocupaba el cargo de gerente del consorcio provincial de turismo.

La denunciante venía trabajando en el Patronato de la Costa Blanca desde 1995 como personal laboral. Entre sus funciones se encontraba la de elaborar el calendario de asistencia a ferias internacionales, coordinar la presencia de los distintos ayuntamientos y de toda la comitiva oficial -incluyendo el presidente de la Diputación, los miembros de su gabinete y varios diputados-, supervisar los gastos de estos eventos, gestionar los contactos con profesionales del sector y organizar visitas promocionales de agentes de viajes y periodistas -los llamados «family trips»- para dar a conocer la provincia en la prensa especializada.

En su denuncia, la demandante, titulada por la Universidad de Cambridge, describe de forma minuciosa el proceso de «mobbing» al que presuntamente fue sometida por Gema Amor y otros dos responsables del Patronato, en lo que define como una situación «sistemática y prolongada de presión psicológica y acoso moral» encaminada a «destruir su comunicación con los demás [empleados]y atacar su dignidad personal», mediante la creación de «un entorno hostil, degradante y humillante». Por todo ello, reclama a los tres denunciados y al propio Patronato una indemnización de 60.000 euros en concepto de daños morales y psicológicos.

Los problemas laborales de la denunciante comenzaron en marzo de 2009, cuando Amor asumió el cargo de directora gerente de la Costa Blanca por decisión del entonces presidente de la Diputación de Alicante, Joaquín Ripoll.

A repartir folletos
La presunta víctima del acoso laboral fue, según la denuncia, progresivamente despojada de todas sus funciones. De acuerdo con la versión recogida en la demanda, durante la asistencia a la feria de turismo ITB de Berlín, en marzo de 2009, Amor le prohibió asistir a las reuniones de trabajo con profesionales del sector -algo que hacía habitualmente, como intérprete y representante del Patronato- y a los almuerzos y cenas con la delegación oficial. En su lugar, le ordenó que se dedicara a repartir folletos, una labor que tenían encomendadas las azafatas.

Desde Berlín, la comitiva alicantina se trasladó a París, donde todos los miembros de la delegación -la entonces vicepresidenta Mari Carmen Jiménez, el socialista Antonio Amorós, la propia Amor y su secretaria- se alojaron en un hotel de lujo, salvo la denunciante, que fue relegada a un establecimiento situado a seis kilómetros, por decisión personal de la directora gerente del Patronato.

Durante las semanas posteriores a este viaje, la denunciante descubrió que no le llegaban ni correos electrónicos ni llamadas telefónicas. Luego supo que Gema Amor había ordenado que se las desviaran a otros dos compañeros para «dejar sin contenido su esfera de trabajo». De hecho, siempre según consta en la demanda, la telefonista había recibido instrucciones de decir que «no estaba» cuando recibiera cualquier llamada destinada a la hoy denunciante. Ya en abril de 2009 comenzó a ser excluida de todos los viajes oficiales, a pesar de que hasta entonces había sido la responsable de organizarlos. Cuando el Patronato de la Costa Blanca se trasladó de sede, Amor la relegó a la salita de la fotocopiadora, sin ningún cometido, y meses después la puso a trabajar de telefonista.

Amenazas y vejaciones
En marzo de 2010, el diputado de Turismo le solicitó que le acompañara oficialmente a la feria de París como intérprete y encargada de gestionar sus contactos con profesionales del sector. Al enterarse de ello, Amor convocó a la denunciante a una reunión, en la que le prohibió hablar con el diputado y le ordenó que durante el viaje se limitara a repartir folletos. Ya unos meses antes, en enero, el Patronato le bajó el sueldo 200 euros, sin darle una explicación, y un responsable le advirtió que le bajarían aún más el sueldo si se quejaba. La denunciante sostiene que tuvo que sufrir además todo tipo de vejaciones e insultos por parte de colaboradores de Amor, por lo que buscó ayuda psicológica.

ABC.es

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