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Espacios «game experience» irrumpen en los hoteles Magic Costa Blanca

Renovación permanente. Esa es la clave del éxito. La innovación en la oferta y la adaptación a las demandas de los visitantes son vitales para poder seguir captando la atención y el interés, y el grupo hotelero Magic Costa Blanca,consciente del auge que el mundo de los videojuegos está experimentando a nivel mundial, apuesta este año por implantar en sus establecimientos el concepto de “Game Experience”, consistente en ofrecer a los huéspedes espacios de ocio completos que pueden vivir en familia como una experiencia vacacional diferente a lo habitual.

Además de los espacios lúdicos de juegos tradicionales presentes en sus hoteles, la cadena ha creado un ‘Shop & Play Center’ de videojuegos de última generación único en Europa: desde los clásicos soldaditos y muñecas hasta la última tecnología en videojuegos, todo tiene cabida en una experiencia vacacional basada en el Game Experience. De momento, estos espacios se han habilitado ya en los hotelesCristal Park, Tropical Splash, Villa Luz, Rock Garden y en el resort medieval Robin Hood.

De esta forma, los visitantes de Magic (con sede central en Benidorm) pueden disfrutar no sólo de su estancia en el hotel y de la multitud de posibilidades que ofrece el litoral, sino también de “un concepto vacacional innovador, una oportunidad para unir a la familia en torno al juego y la diversión”, como señala Javier García, vicepresidente ejecutivo de la cadena.

JUEGOS PARA TODOS LOS GUSTOS

Para que nadie se quede fuera de este Game Experience, Magic apuesta por la variedad. En el ‘Shop & Play Center’ hay una zona dedicada a los videojuegos de deportes, con los futbolísticos Fifa y PES por bandera. En este sector, la pieza central es una pista de tenis con dos monitores suspendidos del techo, sobre una red, frente a la que los jugadores utilizan los mandos MOVE de PlayStation a modo de raquetas para disputar sus partidos en un videowall.

Se trata de una zona de deporte digital en la que se organizan competiciones para todos los públicos y edades, en la que se puede jugar desde dos plataformas simultáneamente, y en la que disfrutar de una espectacular pantalla gigante.

También hay un área destinada a otro de los géneros estrella en los videojuegos: el motor. Simuladores de F1 permiten a los huéspedes experimentar en su piel qué sienten los pilotos del mundial a bordo de sus monoplazas en cualquiera de los circuitos más famosos del mundo, mientras conducen con volantes T500 RS F1, réplicas exactas del volante de los Ferrari.

Estos simuladores estarán conectados entre sí, de forma que puedan competir en la misma carrera y haciendo de esa partida una experiencia realista, llena de adrenalina y diversión. Además, una pantalla de 60 pulgadas reproduce las imágenes y las clasificaciones finales de las carreras, para que los contendientes puedan visualizar sus propios resultados.

Además de los deportes y la velocidad, el área diferenciada y separada, Game Experience permite disfrutar de la realidad virtual aplicada a los juegos de música. Bailar, cantar o tocar la guitarra son actividades que están a la orden del día con distintas plataformas como la Xbox ONE con su sensor de movimiento Kinect, la Nintendo Wii o la PS3. Con ellas, y a través de escenarios con distintos juegos, unos monitores frontales permiten seguir la evolución del juego, cuyas imágenes pueden verse en una pantalla gigante gracias a la instalación de un proyector.

JUEGOS CLÁSICOS PARA UN NUEVO CONCEPTO

El Game Experience no vive únicamente de las últimas novedades tecnológicas del mundo de los videojuegos. También hay espacio para una diversión tan arraigada y tradicional como el Scalextric, en en que también caben los adultos. Con dos circuitos encastrados en el techo, los jugadores compiten entre ellos desde cuatro mesas de juego.

Como parte de la oferta offline de este Game Experiencie, al Scalextric le acompañan talleres y manualidades de temática culinaria. Tanto niños como adultos pueden aprender a decorar magdalenas, hacer figuras de chocolate, fabricar sus propios helados e incluso amasar y dar forma a su propio pan, que posteriormente podrá hornearse en las cocinas del hotel y ser devuelto a sus creadores listo para ser degustado. Todo un cúmulo de experiencias con las que vivir unas vacaciones poco convencionales pero cargadas de estímulos, diversión en familia y juegos.

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